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| Ricardo Echevarría | obras |
ANNA MARIA POTOCKA. DIRECTORA DEL MUSEO DE ARTE MODERNO DE CRACOVIA. POLONIA. 24 DE FEBRERO DE 1999. Ricardo Echevarría es un artista de gran amplitud formal. El control que tiene de los grandes espacios se da gracias al uso de los medios electrónicos, los cuales amolda con destreza y soluciones tan clásicas como la fotografía, el objeto, la instalación, la palabra y el sonido. Es evidente el uso sumamente preciso de una gran gama de reflejos y realizaciones del arte del siglo XX en sus manifestaciones artísticas. La intuición dada como resultado del análisis formal le permite entrelazar, fácil y automáticamente, varias ideas. No hay lugar para ornamentos, estetizaciones, ni para gestos fortuitos. Todo parece hecho deliberadamente. Ricardo Echevarría posee una sensibilidad delicada hacia los mensajes que produce la gente. Esto se basa en la presunción de que todo lo que toca el hombre se "carga" con un significado simbólico. Hoy en día, es un axioma tal presunción. Cada persona tiene la responsabilidad de encontrar como decodificar estos símbolos que cada día son más numerosos. Algunos nacen con decodificador, otros se esfuerzan para hacerse con uno. Los que no lo tienen son los discapacitados de nuestra sociedad. Se puede escoger algo de entre este despliegue impresionante de símbolos hechos para el hombre y transformarlos en estímulos para la imaginación de cada uno. Para Ricardo, este potencial simbólico se encuentra, por encima de todo, en el reino del silencio. El concepto que tiene del silencio es amplio; lo encuentra, a veces, en el "white noise" y otras en el vacío de un edificio abandonado. Es entonces cuando consigue un efecto sinestético; el silencio está en el sonido, y el vacío en la multiplicación de elementos. Algunos de estos efectos se derivan del proceso computerizado de las fotografías. Los fragmentos que reprimen el dominio simbólico se borran del objeto fotografiado, eliminando así la sugerencia de funcionalidad. Después, los lugares que se "tocaran" se amplifican de varias maneras. No se describe el símbolo en sí mismo, pero el artista nos ofrece un aliciente para la investigación individual. Tampoco se describe la experiencia simbólica del artista. De esta manera permanece inaccesible desde fuera. Se deja un lugar por donde puede entrar la personalidad de los otros; se forman el espacio y los principios generales. El espectador activo es una de las realizaciones de "nuestro" arte. La función del espectador se puede expandir sensiblemente, gracias a las posibilidades interactivas creadas por los medios de procesos de datos. Esta forma moderna de Diálogo aparece en el trabajo de Ricardo. Uno es el trabajo puramente artístico, y el otro es más social. Un buen ejemplo de realización de la primera categoría seria el trabajo de 1997 "Double Standard". Los principales elementos son dos fotos de un interior grande y vacío con muchas ventanas. En la fotografía de la izquierda son de forma rectangular, y las de la derecha en forma de arco. La fotografía de la izquierda es tal y como son las cosas mientras que a la derecha se incluyen las mejoras del artista. Entre las dos fotografías hay una pantalla con un texto iluminado y móvil accesible a través de Internet, y donde todo el mundo puede entrar y escribir su opinión con respecto a la transformación y describir sus propias ideas para hacerle cambios. La forma estática de este trabajo sugiere una impresión muy clásica. Sólo cuando te das cuenta de que el gesto incontrolado de alguien es permitido en medio de este estudiado equilibrio, hace que la auténtica y de alguna forma disimulada composición sea aparente. "Se tendría que definir la interpretación de este trabajo en cuatro niveles: la composición estática, el procedimiento del artista a la hora de transformar la fotografía, la previsión de un gesto incontrolado del espectador, y los tipos de comentarios agregados por el espectador. Este trabajo de Ricardo Echevarría es la ilustración de la perfección casi definitiva de las tendencias en el arte de hoy en día, las cuales se basan en saber hacer menester la herencia del arte, un hecho remarcable de la manera de trabajar del artista, y de la creación de un pasaje por donde el espectador puede acceder e introducir una manera personal. Otra variedad de diálogo con el espectador para Ricardo son sus propias publicaciones en Internet. Aquí se obtiene un principio formal un poco diferente de los trabajos "puros". Esto podría ser debido al hecho que este es un lugar donde el arte no habla por si mismo, sino que se habla de él. Son atractivas las composiciones de información; aparecen ornamentos, además de apuntamientos informativos. Esto debe verse como un poco de estética tecnológica procesada con muy buen gusto. La estilización establece una manera de comportamiento, libertad y espacio abierto para los interlocutores. La posibilidad de comparar dos maneras diferentes de coexistencia con el espectador, que es el que se desea, prueba que hay una sensibilidad formal destacada y una técnica para llegar a la mente del espectador. El trabajo de Ricardo da muestras de una intención de lograr el interés del espectador y de hacer concesiones mutuas. El potencial interactivo de este trabajo aparece en estado avanzado en las posibilidades técnicas de la interacción. |